TAPACHULA: LA BUSQUEDA DE LA TIERRA PROMETIDA CONVERTIDA EN PESADILLA

Un artículo de Rebeca Torres @lamalpagada2

Tapachula, ciudad mexicana perteneciente al Estado de Chiapas y con una población aproximada de 350.000 habitantes, ostenta el dudoso privilegio de ser el mayor prostíbulo de Centroamérica.

Mujeres y niñas llegan a esta ciudad buscando un futuro mejor, en su peregrinaje hacia Estados Unidos. Atraviesan la frontera con Guatemala a través del río Tecún Umán, que se puede cruzar caminando la mayor parte del año, ya que el agua cubre hasta las rodillas.

En su huida hacia delante, desde sus países de origen (Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua...), las mafias de la inmigración les roban sus escasas pertenencias y el poco dinero que puedan llevar encima. Buscan refugio y ayuda en Tapachula y lo que encuentran es explotación y miseria, con la complicidad de las Autoridades Locales.

Diferentes organizaciones como Médicos del Mundo, calculan que actualmente son prostituidas unas 3000 mujeres en Tapachula, de las que no pocas son menores de edad.

Comienzan trabajando como camareras o bailarinas en alguno de los 3500 bares o cantinas que existen en la ciudad. Solas y sin dinero son vulnerables, los proxenetas lo saben. Se aprovechan de su necesidad, de su sueño de tener un futuro ya que no tienen presente. Son carne de cañón para la esclavitud sexual. Sus hijos, sus familias necesitan su ayuda, necesitan dinero para sobrevivir. Su capacidad de elección es limitada: la explotación o la muerte de ellas y los suyos. Si hablan, si piden ayuda, si denuncian, serían repatriadas a sus países de origen. Callan por supervivencia.

En el Estado de Chiapas existen las denominadas zonas de tolerancia, creadas por el gobierno conservador, para alejar de las calles a las prostitutas. Lugares donde se permite la prostitución y que supuestamente cumplen con unas mínimas condiciones sanitarias y en los que se respeta los "derechos laborales" de las prostitutas. Tapachula cuenta con 15 zonas de tolerancia, en las que está legalizada la prostitución de mujeres de al menos 18 años, en los establecimientos denominados como giros rojos . Ellas tienen la obligación de hacerse y pagar chequeos médicos regulares y llevar consigo una tarjeta de identificación emitida por la oficina de salud pública. La regularización no ha arreglado el problema, sino que incluso lo ha acrecentado. Fuera de las zonas de tolerancia, a la vista de cualquier transeúnte, en las calles y plazas del centro la ciudad, se lleva a cabo igualmente la compra de sexo con total impunidad, con la aquiescencia de las Autoridades Locales. La prostitución es un negocio pujante en Tapachula, se calcula que anualmente genera unos ingresos de 500 millones de pesos (21.555.812 euros). Convirtiéndose en unos de los paraísos del turismo sexual para depravados, pedófilos y demás fauna de indeseables.

Buscando el país de las oportunidades, la tierra prometida, acaban convirtiéndose en esclavas en una ciudad desolada desde el pasado septiembre por un seísmo de 8.2 de magnitud en la escala richter. Su vida no vale nada, su cuerpo es una mercancía que se puede comprar las 24 horas del día, los 7 días de la semana. El sueño americano, convertido en la mayor de las pesadillas.

Actualmente se calcula que unas 400.000 personas, procedentes principalmente de Centroamérica, transitan por la frontera de México huyendo de la violencia y la miseria. Es previsible que estas cifras aumenten ante el anuncio del endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos por parte de su mandatario, el loco del pelo amarillo, Donald Trump.

La desigualdad, la pobreza, los conflictos bélicos, son una oportunidad de negocio para seres sin escrúpulos. Se estima que en el Mundo existen 58.4 millones de personas que son víctimas de nuevas formas de esclavitud que se manifiestan a través del trabajo forzado e infantil y la trata de personas para abastecer las redes de prostitución y el trabajo en el servicio doméstico.

Tapachula es una realidad incomoda, como tantas otras que se repiten a lo largo de la geografía mundial. Algunas nos son cercanas, otras más lejanas, pero no nos deben de ser ajenas. En España, en Europa, también llegan todos los días mujeres buscando un futuro mejor, acabando en manos de proxenetas y redes de trata. Por ellas, las que no tienen voz, las que no tienen nombre, las que no tienen tierra, y por nosotras, este 8 de marzo es una gran oportunidad para que seamos escuchadas con un mensaje claro e inequívoco, por la igualdad y el fin de la esclavitud de las mujeres en cualquier parte del Mundo.