No soy una princesa, soy una guerrera

Por Esther @Antisistema74


No soy una princesa, soy una guerrera con el corazón lleno de cicatrices y el alma llena de pena. 

Queríais una niñita dulce y sumisa que no se revelara ante los palos que más duelen, los palos que provienen de quien se supone más tiene que amarte de quien te dio la vida. Me diste la vida y él te quitó tu identidad, tu dignidad y tu cordura. Doble maltrato. Sus insultos se convierten en golpes en mi cara. Sus desprecios se convierten en golpes en mi cuerpo, jirones en mi alma y cicatrices en mi corazón que jamás podrán ser curadas. Cada insulto que él te propinaba era un desagüe de ira en mi pequeña alma. Cada desprecio que te hacía era una rebeldía cobarde escrita en mi cara. 

Creía que yo lo merecía porque él te hacía daño. Ese no era el camino. Su maltrato tenía que haber tenido un castigo que no se hubiese guardado en mi pequeña alma. Yo era muy pequeña y no entendía sus horribles palabras pero menos que cada vez que te insultara tú no te rebelaras y descargaras tu ira sobre mí. 

Tú ya no estás en este mundo. No hiciste nada contra él pero sembraste en mí la semilla de la rebeldía por recibir un castigo injusto. Te hizo perder la cordura y yo fui tu descarga. Él sigue aquí y ahora yo tu "princesita" soy una guerrera que saca sus uñas cada vez que él se acerca a mí intentando hacerme agachar la cabeza. 

Él lo sabe y no tiene coraje a intimidarme. No era fácil pero tampoco imposible, solamente tenías que plantar cara y todo habría sido diferente.

 Siempre te amaré madre pese al dolor que me diste por no enfrentarte a él, pero ese no era el camino. 

¡Luchad mujeres contra vuestro verdadero verdugo.!