Me violó entre besos y palabras dulces

Relato de Virginia García


No recuerdo cuantas copas me he tomado, solo se que estoy alegre, feliz, bailando con mis amigas. Nos reimos mucho, los chicos de nuestro alrededor nos miran, alguno nos invita a bailar, pero yo prefiero seguir haciéndolo con mis amigas.


De repente lo veo. Alto, guapo, pelo largo, ondulado. Hace mucho que me fijo en él, viene siempre a este bar. Solo se que se llama Nacho, y que es muy guapo. Nunca se ha fijado en mi, y yo nunca me he atrevido a ir a presentarme.


Pero hoy, hoy estoy más deshinibida, las copas, la fiesta, ha terminado el curso, he aprobado selectividad.... Así que lo miro, y me doy cuenta de que me está mirando!!!!! 


Le sonrío, le sonrío mucho, y se me acerca. 


-"Hola, soy Nacho, como te llamas ?

Guau, me tiemblan las piernas. 

-"Hola Nacho, soy Sandra." 

Él me sonríe , me agarra por la cintura y empezamos a bailar. Nos reimos mucho. Es muy simpático. Mientras bailamos, pienso en como darle mi número para quedar, o como decirle que me gusta.
Es amable y cariñoso. Me habla de una forma muy dulce. Me gusta, me gusta mucho.


De repente, se me acerca. Y me besa en la boca. Me aparto.

 -Qué haces? 

Le pregunto

"Déjate llevar, es solo un beso. Lo estoy deseando" 


Y me dejé llevar, y me dejé besar.
 

Me hizo sentirme segura a su lado, que le gustaba. El chico que me quitaba el sueño, el chico por el que iba siempre a ese bar, estaba ahora abrazándome, besándome. 


Me da la mano, y empieza a caminar hacia la puerta del bar. No se a donde vamos, pero estoy tan emocionada, que no le pregunto. Simplemente le sigo. 


No quería estropear ese momento. Quería vivirlo y sentirlo al máximo.



Vamos paseando por la ciudad, él sigue haciendo bromas. Yo me río, le sonrío. Es tan guapo y encantador, que solo pienso en la suerte que tengo de que me haya elegido a mi.Llegamos a un parque que está alejado de la zona de bares. Son las 4.00 de la madrugada. No hay nadie. 


Me vuelve a besar. Un beso más largo. Me siento extraña, pero es agradable. Me besa el cuello, me besa la boca, me vuelve a besar el cuello y me vuelve a besar la boca.
Estoy emocionada. Feliz.


Me tumba en el suelo, y se tumba encima de mi. Estoy incómoda. Pero sigue besándome y se me pasa.
Siento su mano por debajo de mi ropa. Acaricia mi cintura, mis pechos, y me desnuda.


Ya no estoy cómoda. Estoy nerviosa. Esto va muy rápido, pero no se como decirle que pare. Le he dejado llegar hasta aquí, qué pensará de mi si ahora si le digo que no quiero hacerlo?


Me callo. 

Veo que él saca un condón de su bolsillo. Se lo pone. Me pongo más nerviosa. Tengo que parar esto ahora. -No, para. No quiero seguir. 


-No, para. No quiero seguir. Vámonos, mis amigas me están esperando. 


-Tranquila, no voy a hacerte daño, relájate no pasa nada.  



Terminó de colocarse el condón, y volvió a tumbarse sobre mi. 



Ya no estoy excitada, ni emocionada. Estoy asustada. No se como salir de esa situación.Él intenta introducir su pene en mi vagina, pero estoy tensa, cierro las piernas. Él vuelve a abrirme las piernas con su cuerpo, con sus manos. Y me penetra. Me lastima. 

-"Para, me estás haciendo daño. Déjalo por favor

-Si te relajas te dolerá menos, venga tranquila 


Me callo. Ya no se como decirle que no. Quiero gritar, pero no me sale.
Quiero empujarlo, apartarlo, pero no tengo fuerzas. Solo quiero que termine pronto. Volver con mis amigas.

No dejo de pensar por qué habré salido del bar con él. Por qué he dejado que me acariciara. Debí haberle dicho que no desde el principio. Ahora tengo que hacerlo? Qué pasará si me levanto y voy? Se enfadará? Me obligará? 


No se como ha pasado esto. Que termine ya.
Y terminó. 


Y terminó y se levanta y empieza a vestirse. Yo hago lo mismo, sin mirarlo. Me da vergüenza, estoy incómoda, estoy molesta.
Volvemos hacia el bar donde había dejado a mis amigas . Voy callada. Cabizbaja No se que decir, como reaccionar. 


Me reencuentro con mis amigas, y nos vamos juntas a casa. No me despido de Nacho. No le cuento lo que ha pasado a mis amigas. Tengo miedo de que me juzguen.


Estoy cansada. Por fin llego a casa. Me meto en la cama. Quiero dormir. Mañana será otro día y me sentiré mejor. 


No puedo dormir. Me siento sucia. Me levanto. Me ducho. Me vuelvo a la cama. 


Me despierto. Pienso, fue un sueño, me faltan recuerdos de la noche anterior. Bebí mucho.
No fue un sueño. Ha pasado. El recuerdo de lo ocurrido no me agrada, lo aparto de mi mente. Me levanto. Sigo con mi día intentando no pensar en ello.


Y pasan los días, en los que no pienso en esa noche. A veces vienen recuerdos a mi mente, no me gustan. Trato de no pensar, de no recordar.


Ya estamos a Sábado otra vez, y vuelvo a salir con mis amigas, veo a Nacho. Pero esta vez no me emociona. No me alegra. Intento no mirarlo. Viene a hablarme. Siento vergüenza así que le saludo seca. Me voy, me aparto. Vuelvo con mis amigas. No me siento cómoda, estoy avergonzada. No se como hablar con él después de lo ocurrido. 


Pasan los años. Y he descubierto que no estaba avergonzada, lo que estaba es enfadada, traumatizada. Me había violado!!

No lo supe ver, no lo quise ver. Yo lo había acompañado, lo había besado. Dejé que tocara mi cuerpo. Pero dije no varias veces, estaba tensa, con mala cara, impasible y él no paró. Él siguió.Y como no grité, y le pegué, no me había violado. 


Como él no tuvo que pegarme, amenazarme, no me había violado.
Pero me violó. Yo dije no en algún momento y él no paró. Me violó
.


Yo no denuncié porque no fui consciente de lo ocurrido. Porque yo lo acompañé voluntariamente, y la gente me vio marcharme con él de la mano. Y volver con él. Sin golpes, sin sangre, sin pruebas. Era mi palabra contra la suya. 


Me preguntarán, 

por qué no gritaste?

 Por qué no usaste la fuerza para apartarlo? 

Por qué no cerraste más las piernas? 


Me pueden hacer todas las preguntas machistas que quieran. A todas les corresponde la misma respuesta.
Estaba muerta de miedo.
Y el miedo paraliza. 


El miedo paraliza o nos hace reaccionar de formas imprevisibles.
La presión social, la cultura de la violación. 


Cuando Nacho estaba encima de mi, pensaba que era culpa mía, por no ha haberme negado al primer beso, por no haberme negado a salir con él del bar. Si me negaba, sería una calentorra, si lo hacía una guarra.
Y nunca más volví a ser confiada, nunca más volví a bailar con un chico en un bar, ni a tomar copas con mis amigas. Nunca más, volví a ser yo misma.  

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Relato de @Virgginni