La empatía entre iguales


En los últimos tiempos no para de hablarse y comentarse y difundirse, el tema de los vientres de alquiler o maternidad subrogada o......que más dan los nombres el contenido es siempre el mismo.


 Desconozco las motivaciones de tanto revuelo sobre un tema que aparentemente no debería ser una prioridad en nuestro país, pero lo cierto, es que si, se ha convertido en uno de los temas candentes. Quizás sea, por ser uno de esos temas que Ciudadanos pacto con el PP a condición de su apoyo en la investidura. Y quizás sea porque Ciudadanos representanta los intereses de aquellos, que pueden permitirse patrocinarlos.


 Yo comprendo que es difícil hacer una campaña electoral sin dinero de por medio, y para algunos, el fin justifica los medios. Que más nos dan unas cuantas mujeres de países en situaciones miserables, o provenientes de bolsas crónicas de pobreza, a las que como mencionan en algunos artículos, encima las sacaremos de su total miseria. 

Nosotros para salvar este país necesitamos el apoyo de los fuertes lobbys económicos que respaldan los vientres de alquiler. Es un razonamiento bastante lógico y coherente.


El tema resulta un poco ajeno al ciudadano medio de este país, que no tiene que recurrir a un vientre de alquiler, y excepto raras excepciones no conoce a nadie que haya tenido que hacerlo y mucho menos que se haya prestado a ser vientre de alquiler. Por eso cuando se expone, no sabe muy bien que postura tomar. Eso sí, lo que sí sabe, es que pertenece a un país occidental, con una de las economías, aunque ahora en crisis, más fuerte del mundo, demandante de niños y respetuoso con los de derechos de colectivos lgtb y empático con aquellos de sus personajes públicos, que bien pudieran ser sus hijos, nietos o hermanos, que la vida les priva de un deseo que nunca derecho, tan básico del ser humano como es tener hijos. Y es que el ser humano tienda a la empatía, pero más con los suyos. Haciendo cierta la frase de Churchill de que todos somos iguales pero unos más que otros.


Hace ya muchos años cuando yo preparaba la oposición a judicaturas, mi preparador un penalista "genético" (de los que les va en la sangre) me dijo .- Yo siempre antes de los juicios me siento en el banquillo de los acusados. Durante mis años de ejercicio como Juez, he intentado seguir su consejo, porque comprendí que el banco en que más difícilmente me iba a sentar yo, o alguno de los míos, era ese. Y por tanto del que más lejana estaría mi empatía y comprensión. Y para ser justo y ecuánime, al que más tenía que forzar mi cercanía


De aquellos años aprendí a acercarme a la piel de los más desfavorecidos. Y el tiempo me demostró que el banquillo de los acusados no nos quedaba tan lejos como creíamos al empezar esta década.


Por eso mi empatía esta con aquellas mujeres pertenecientes a países con grandes bolsas de pobreza o de ese tercer mundo que hoy los españoles vemos tan lejos. Igual de lejos que veíamos nuestra posición en el mundo, cuando en nuestro imperio no se veía el sol. O igual de lejos que lo debió de ver el gran imperio romano, o los Portugueses cuando eran los amos de los mares. O la Unión Soviética, que nunca imagino que iba a exportar, a sus mujeres al mundo, entre otras cosas..........para granjas de vientres de alquiler. Pero ya veis...................no estaba tan lejos, ni era tan imposible.




Cuando piense en los vientres de alquiler, no se vea como país demandante de vientres, véase también como país que ofrece esos vientres, vea también como ofertante de vientres a sus amigas, a sus familias. Y piense que si ese momento llega, posiblemente ya no podamos, modificar una legislación que tan necesaria les parece a muchos ahora y que tan poco justa y defensora de los derechos de todos resulta, para impedir que los cuerpos de nuestras mujeres se utilicen como mercancía y se comercie con nuestros hijos.


Elena Rábade