Habrá revolución

Hilo de Kalinda Marín  publicado originalmente en twitter  


Un puntal del patriarcado es hacernos creer que somos inservibles a la hora de hacer el cambio, por lo cual debemos recurrir a ellos para que cambien primero. ¿Cómo reaccionarán los hombres a esto? Si hacemos esto, ¿cómo responderán ellos? Siempre en una relación de dependencia.


Pero llegué a la conclusión de que era tiempo de que dejara de ver a los hombres, de que me deshiciera de la idea de que si no observaba cada uno de sus movimientos, si no les rogaba, si no pataleaba, ni gritaba, ni demandaba, ellos perderían el control y nos matarían a todas.

Cuando las mujeres construimos nuestro bienestar alrededor del comportamiento de los hombres, el cual no podemos controlar ni mucho menos cambiar, estamos renunciando a toda posibilidad de independencia y libertad. Nuestra libertad debe depender exclusivamente de nosotras.

Debemos interiorizar la idea de que los hombres son totalmente irrelevantes a la hora de hablar de cambio. Tenemos que dejar de mirarlos a ellos para mirarnos a nosotras mismas, para crear una brillante realidad nueva aquí y ahora, mientras el mundo de los hombres está colapsando

Mientras nos centremos en ellos, nunca podremos ver que la puerta de nuestra celda está abierta, no hacia el patriarcado, sino hacia nuestro propio poder. Mientras nos centremos en los hombres, haciendo todo con nuestros proxenetas en mente, nunca nos vamos a liberar.

Nuestros proxenetas son los hombres que nos rodean. Son los legisladores, profesores, sacerdotes. Nuestros proxenetas son nuestros padres, nuestros esposos, nuestros hijos. Todo en relación a ellos es esclavitud. No voy a escapar de un burdel para luego verme atrapada en otro.

Como muestra la evidencia actual, los hombres ya han perdido el control. Con nuestros ojos fijados en sus caras por miles de años, sin pestañear. Eso los ha vuelto locos. Con nuestra atención clavada en ellos, nos están matando, y también al mundo que nos rodea.

Como la evidencia actual muestra, con nuestro comportamiento reactivo, temeroso y dependiente, hemos estado facilitando la manifestación del patriarcado a lo largo de la historia. Llegue a la conclusión de que debíamos dejar de hacer eso, que no nos estaba llevando a ningún lugar.

Nos han preparado para seguir a nuestros proxenetas con nuestra mirada, y así no vernos a nosotras y a las increíbles alternativas.

No tenemos tiempo. Esto significa que, es fundamental aprender de la historia que la cooperación con el opresor, no funciona.

Todas las maneras que intentamos de colaboración con el varón no funcionaron. ¡No funcionaron! Las estructuras jerárquicas no funcionan, son todas copias de la familia patriarcal, un paradigma que nos ha fallado terriblemente.

Así que decidí que era tiempo de negar el adoctrinamiento que padecí por años. Era tiempo de desprogramarse y dejar de concentrarme todo el tiempo en los hombres, en los proxenetas del mundo, dejar de hacer todo lo que hago en relación a ellos.

Dejé de hacer todo en referencia a los varones, reaccionando ante ellos; dejar de hacer que mis sentimientos relacionados a mi bienestar dependan de ellos; decidí dejar de pensar en ellos. Son tan aburridos, ¡tan aburridos! Podemos predecir todo lo que harán.

Nos sabemos todo lo que harán los varones de memoria, no necesitamos verlo otra vez. Lo he visto todo demasiadas veces. Me parece que lo que tengo que hacer es lo que mi interior adoctrinado me dice que no haga, tengo que hacer las cosas que más me aterran.

Tengo que hacer lo que me dijeron que nunca haga o podría acabar muerta. Eso es dejar de ver a los hombres, verme a mí misma y tomarme en serio. Dejar de permitir la existencia del patriarcado. Dejar de creer que los hombres van a cambiar el mundo.

Hemos de dejar de creer que tenemos que intentar que ellos hagan algo redimible, porque no lo harán, ni pueden ni quieren hacerlo. Si quieres que el mundo cambie, depende de ti y de mí, de nosotras.

Las mujeres estamos despertando.

Habrá revolución.

Ya empezó.

Ellos no lo saben

Basado en textos de Sonia Johnson, escritora, lesbiana, feminista y política estadounidense. Algunas de sus obras son 'De ama de casa a hereje', 'The SisterWitch Conspiracy' y 'Wilfried', con una fuerte crítica al Estado como legitimador de la violencia sobre las mujeres.