Esclavitud del pueblo africano 3ªparte; Cuba y Carlota

" ...Que nunca tan hermosa cosa vido, lleno de árboles todo cercado el río, hermosos y verdes y diversos de los nuestros, con flores y con su fruto cada uno de su manera. Aves muchas y pajaritos que cantaban muy dulcemente; había gran cantidad de palmas de otra manera que las de Guinea y de las nuestras, de una estatura mediana y los pies sin aquella camisa y las hojas muy grandes, con las cuales cobijan las casas; la tierra muy llana...." Diario de a Bordo de Cristóbal Colón 


El 27 de Octubre de 1492 los españoles ponen un pie en Cuba y a manos de Diego Velázquez, 2 décadas después, la isla es conquistada. Los nativos intentaron resistir, habían oído lo que hicieron en las islas próximas pero no pudieron hacer nada frente a una estrategia militar superior y con la posesión de armas de fuego colonizaron y esclavizaron.


La economía se basaba en las minas de oro para las cuales utilizaban, como no, a los nativos que tenían los colonos mediante el sistema de encomiendas. Las encomiendas eran una concesión personal (un blanqueo moral de lo que de verdad hacían por no llamarlo esclavizar) que se le daba al colono que se comprometía a vestir, alimentar y cristianizar a cambio de que este trabajara para él bajo unas condiciones lamentables de trato. 


Malos tratos, sublevaciones, agotamiento, asesinatos, suicidios en masa y enfermedades traídas del Viejo Mundo como la viruela diezmaron la mano de obra de una manera alarmante. Los aborígenes casi extintos, tierras por trabajar y por conquistar hicieron la necesidad de traer nuevos esclavos procedentes de África. La primera licencia conocida fue otorgada por el rey Carlos I a Lorenzo de Gorrevod, en 1518, para transportar 4.000 esclavos a Santo Domingo que se repartirán por las islas de Caribe. Estos nuevos trabajadores llegaban ya en unas condiciones pésimas. El viaje en barco, conocido como middle passage o pasaje medio, duraba entre dos y tres meses, dependiendo de los puertos de salida y llegada. 


«Nunca se vio tanta miseria condensada en un pequeño espacio como en un barco negrero durante el middle passage». William Wilberforce (1759-1833)


Las condiciones del viaje eran pésimas y las tasas de mortalidad llegaron al 24% a lo largo de cuatro siglos, pese a los esfuerzos de los esclavistas para preservar el valor de sus cargamentos conservando la salud de los esclavos. Un medio para conseguirlo era el ejercicio físico. Se forzaba a los cautivos a subir a cubierta para que cantasen y bailasen, y si se negaban a participar en estas actividades podían ser golpeados. Pero los esclavos morían. La disentería y otros trastornos intestinales eran las causas de muerte más comunes, aunque también se cobraban muchas vidas las enfermedades transmitidas por los mosquitos, como la malaria y la fiebre amarilla, junto al escorbuto y las dolencias respiratorias. Se les obligaba a trabajar duro y las esclavas solían ser violadas.
Solían mantener el orden entre los esclavos, aplacando el descontento y administrando castigos corporales. La amenaza de rebeliones era algo real, y las medidas para prevenir las insurrecciones cuando los barcos negreros debían transportar una carga humana mayor de lo habitual incrementaban el coste total del viaje.


Asimismo, los marineros debían preparar a los esclavos para su venta. Cuando el barco se aproximaba a su destino, los marineros quitaban los grilletes de los esclavos para curar las rozaduras, limpiar y afeitar a los hombres, suprimir los cabellos blancos o teñirlos de negro (para acentuar la virilidad y juventud) y untarles el cuerpo con aceite de palma.


Todos bonicos ya eran vendidos y llevados a sus nuevos centros de tortura. Cuando los negros llegaban a Cuba y los encerraban en los barracones, generalmente se les marcaba con un hierro candente para indicar el nombre de su nuevo dueño. Algunos africanos rebeldes se negaban a comer, y los traficantes les quemaban los labios con carbones ardientes.
Una vez en su nuevo destino debían trabajar 16 horas diarias y debían respeto absoluto a sus dueños, mayordomos, mayorales y demás superiores. Si en algún momento un superior acusaba a un esclavo de falta de disciplina, de una mala mirada... este podía ser castigado mediante prisión, grilletes, cadenas, mazas o cepo, donde se le pondrá por los pies o con azotes que no podrán pasar del número de veinte y cinco. También, como castigo se le podía mutilar un miembro o marcar con hierros incandescentes. Todos estos castigos estaban marcados en el "Code Noir" (código negro) que contenía los derechos y obligaciones de dueños y esclavos aunque se saltaran completamente la parte de las obligaciones de los dueños ya que tenía la obligación de proveerlos de una buena alimentación y vestidos, mantener su habitación en buenas condiciones, distintas para ambos sexo si no eran casados, deberían estar provisto de enfermería, no se podía permitir el trato ilícito etc. ( desnutrición, malos tratos, violaciones, dormir en los establos...)


España firmó un acuerdo en 1817 con el Gobierno de Inglaterra en el cual se comprometía a terminar el comercio esclavista y liberar a los esclavos pero como la palabra de un político español valía entonces lo que vale ahora no lo cumplió. ¿Cómo iba a importarles el trato a los esclavos y tener conflicto moral si se disparó la producción de azúcar para abastecer la demanda europea? Pero como todo se acaba llegó la entrada al mercado del azúcar de remolacha truncando aquel crecimiento económico. El propietario del ingenio de la Damajagua, Carlos Manuel de Céspedes, proclamó la República de Cuba y liberó a sus esclavos haciéndolos parte del nuevo ejército liberador. Este acto en el oriente de Cuba dio paso a la primera guerra de independencia de la perla de las Antillas que duró hasta 1878 (acto seguido se desató lo que se conoció como la Guerra Chiquita que tuvo una duración de dos años adicionales). La guerra de los Diez Años socavó un sistema esclavista que encontraba mayor apoyo en las grandes plantaciones del occidente de Cuba.
La ley Moret (Ley del vientre libre) fue el comienzo de los esfuerzos coloniales por abolir la esclavitud de forma gradual. En 1880 se promulgó la Ley de Patronato como un último recurso para regular y la abolición de la esclavitud en Cuba. Finalmente, el 7 de octubre de 1886, el Gobierno español decretó la terminación de la Ley del Patronato y, por ende, la esclavitud en Cuba. La emancipación esclava en el Caribe dio paso un periodo de incertidumbre en el cual los antiguos esclavos debían de adaptarse y sobrevivir en un contexto de discriminación racial y pocas oportunidades de subsistencia. Por otro lado, las economías coloniales debían de adecuarse y mantener la producción azucarera sin uno de sus más preciados activos: la mano de obra esclava. Los recuerdos de estos hechos traumáticos perduraron en el tiempo. Entre los testimonios recogidos a familias campesinas 90 años después de estos acontecimientos, encontraron el de un campesino que recuerda que:

Mis padres no podían olvidar todo lo que sufrieron cuando niños, el hambre que pasaron fue terrible, llegaron a comer lagartos y otros bichos, y vieron morir de viruela y fiebre amarilla a familias enteras, por culpa de esos españoles que eran unos cobardes y desmadrados.

Si hubo una revolución que marcó precedente fue la Revolución Haitiana en 1791. Fue una revolución anti-sistémica en el sentido de que puso en entredicho la lógica colonial racista y esclavista que el mundo occidental impuso al continente americano. El sistema-mundo capitalista se vio desafiado por un ejército indígena que rechazó la lógica imperial. Se trata de una ruptura con un sistema. El sistema colonial cosificó, animalizó, satanizó al negro, al indio mediante su imaginario racista y se vio frente a unos esclavos haitianos que no tenían miedo de arriesgar su vida para conseguir su libertad, a cambio tenían un gran sentimiento de dignidad humana. En 1804 Haití logra su independencia aboliendo la esclavitud en la colonia francesa de Saint-Domingue y marcó nuevas revoluciones y luchas independentistas. El pueblo esclavo se levantó a lo largo de todo el Nuevo Mundo. 


Uno de los levantamientos de esclavos que hubo en Cuba fue en 1843 en la hacienda colonial española Triunvirato en la provincia de Matanzas . Esta sublevación la dirigió Carlota, una esclava angoleña, junto al también lucumí Eduardo y el gangá Manuel. Las razones de Carlota, para desafiar no sólo a sus dueños, sino además la crueldad de las autoridades españoles, estaban claras y eran muy simples; estaba enamorada de Fermina, esclava que fue encerrada y engrilletada por acto de insulgencia en agosto a la que liberaría en noviembre.


 A 14 kilómetros de la ciudad de Matanzas, el ingenio Triunvirato fue fundado entre 1829 y 1831 por Julián Luis Alfonso Soler, miembro de una familia de terratenientes criollos. Su dotación llegó a ser de 251 esclavos negros y 17 asiáticos. Gracias al matrimonio de su hija María Rosa con Domingo Aldama, dueño de una gran fortuna, se inició el poderoso grupo familiar que llegó a tener 15 ingenios en Matanzas.

«Ellos se preciaban de darles buen trato a los esclavos, pero cuando revisamos la documentación de la época constatamos muchas quejas de los esclavos por el maltrato que les daban los mayorales» Isabel Hernández Campos, directora del museo provincial Palacio de Junco

En el ingenio Triunvirato vivían 69 esclavas negras, algunas de ellas dedicadas a labores domésticas, pero en su mayoría sufrían las agotadoras jornadas como macheteras u otras difíciles tareas propias del campo enfermas, mal alimentadas y embarazadas sin atención médica.

Llegada la fecha, Carlota, una mujer de dotes militares y audacia extraordinaria, de origen lucumí/yoruba quitó el candado de los barracones donde estaban el resto de los esclavos de la hacienda. Les repartió palos, piedras, machetes e instrumentos de labranza para enfrentarse al dolor que imponían los amos en extensas jornadas laborales e inhumanos castigos. Empezaba el levantamiento. Seguir leyendo