El día que descubrí, que nacer mujer es un factor de riesgo, y que podían violarme en cualquier momento.

Relato de @Virgginni


Han pasando ya 30 años, y lo recuerdo como si fuera ayer.


Fue una calurosa noche de Agosto, entre semana, en la que volvía a casa sobre las 2.00 de la madrugada.

No había nadie en la calle, iba paseando tranquila, pensando en mis cosas.

Hacía calor, así que llevaba una falda corta, un top y sandalias.


Caminaba relajada, sin más ruido que mis pasos, en el silencio de la noche.

De pronto, veo a lo lejos una luz.

"Parece que es un bar que abre hasta tarde"

Pensé

Sin saber bien por qué, empecé a sentirme inquieta. Pero traté de relajarme, y seguí caminando despacio y tranquila.

Llegué a la luz, que efectivamente era un bar, casi vacío.

De repente, cuatro, cinco o seis, porque nunca conseguí recordarlo, solo que se que eran chicos mayores que yo, que eran muchos y que yo estaba sola. Salieron a la puerta del bar, al verme pasar gritaban:

- " Mirad, una chica, a donde vas tan sola guapa?"

-"Morena, vaya escotazo llevas, menudas tetas que tienes"

-"Ven, entra y tómate algo con nosotros"

- " Ehhh shss shsss, míranos mujer, que queremos hablar contigo" Eres demasiado guapa para estar tan sola"

.........

Resulta sencillo relatar sus palabras, a pesar de que me ahorro las más soeces.

Pero no es tan fácil describir sus silbidos, sus miradas lascivas, sus gestos obscenos, sus risas burlonas. Se estaban divirtiendo, yo no.

De pronto mi tranquilidad se convirtió en nerviosismo, angustia. Mi corazón empezó a latir muy fuerte y sin darme cuenta, aceleré el paso.

También se aceleraron mis pensamientos, se repetían como mantras:

"Son muchos, estás sola, no hay nadie más en la calle, nadie te puede ayudar.

Camina rápido, pasa de largo. No los mires. No les respondas.

Acelera"

Y así hasta que me alejé lo suficiente para dejar de oirlos.

Entonces me paro. Respiro. No me han seguido. Y me doy cuenta que me tiemblan las piernas. Que tiembla todo mi cuerpo. Me costaba respirar.

Estaba asustada, aterrorizada.

No podía pensar.

Cuando recuperé el aliento, continué el camino a casa. Ya no tranquila, sino inquieta, mirando hacia atrás, a los lados, comprobando que no había nadie.

Caminando de prisa, llegué a casa. Estaba a salvo.

Qué tontería verdad? No me pasó nada.

Pero si pasó, pasó que ese día aprendí a pensar que camino elegir, cual es más luminoso, cual más transitado, cual más seguro. Ese día cambió mi vida, porque nunca más caminé tranquila de noche, por la calle, siempre alerta, siempre con miedo.

Esa noche no me violó nadie, pero me enseñaron a tener miedo a que me pasara. Esa noche, fue la primera de muchas noches en que tuve miedo a ser violada.

Mi relato, es el de una de cada dos mujeres en España, según las estadísticas.

Yo no lo creo, creo que todas las mujeres hemos sufrido acoso en la calle en algún momento. Silbidos, comentarios lascivos...

Y muchas veces va más allá.

Me quejo porque no me parece justo que nacer mujer sea un factor de riesgo.

Me quejo, porque estoy harta de tener miedo, porque la noche es tan mía como de ellos. Porque debo tener el mismo derecho a ir tranquila por la calle que ellos tienen.

Pero al quejarme, me llaman histérica, dramática, exagerada. Y hasta feminazi amargada, que odia a los hombres. Porque pido, reclamo, exijo que el acoso callejero sea tipificado como un delito de la violencia machista que es.

Si mi relato no te parece lo suficientemente gráfico, para darte cuenta lo que es el acoso, visualiza este corto que te hará comprender, y sentir el miedo de la víctima.

Basta ya de violencias machistas
Si me estás leyendo y eres mujer, no aceptes el acoso como algo normal. Denúncialo.

Si me estás leyendo y eres hombre, toma conciencia, no acoses.

Comparte esta historia con otras personas, y demos entre todas visibilidad a

SÉ EL PRIMERO EN LEER NUESTRAS NOVEDADES