¡Aquí estamos las feministas!

Un artículo de Elena Rábade


El día 8 de Marzo, las calles de Madrid rugieron bajo el grito, de aquí estamos las feministas. El grito que abarcaba desde la Cibeles hasta la Plaza de España fue incesante y unánime. Basta ya de discriminación, basta ya de violencia contra las mujeres, basta ya de utilización de la mujer como mercancía, como objeto, basta ya de tu cállate niña, que sabrás de esto. Aquella manifestación que fue convocada en 56 países a la vez, conectados a través de las redes sociales, parecía ya, que al fin, había despertado al 52% de la población mundial, sumisa, dócil, adaptable, conformista y fácilmente manipulable. Y yo, poco amiga de actos de protesta en las calles y de aglomeraciones, conformada con mi papel de escribiente de nuestra sociedad, expectante durante una vida entera, de encontrarme a las mías, también grite con gusto y rabia "......después dirán que somos, cinco o seis......."

Pero como un enjambre sin colmena............tod@s se fueron dispersando, ante mi estupor, y rabia de ya no tener ejército, y seguir luchando sola en las calles contra tanta impunidad contra las mujeres. Y cuando digo sola, lo digo con mayúsculas. Porque donde están ellas, cuando en una conferencia de la Jueza Alaya en el Ateneo de Madrid ante un numeroso auditorio, se afirma que la Ley de violencia de género es anticonstitucional, y que es esta ley y el Estado, a través de las legislaciones, el que promueve los crímenes machistas. Y anti mi estupor la Jueza contesta tranquilamente, que el 78% de la magistratura, piensa lo mismo. Sra. Alaya, desconozco lo que piensa la mayoría tan aplastante de la magistratura, pero si se sobradamente lo que debería de pensar y lo que debería de decir. Esta es una Ley sobre la que ya se ha pronunciado el Tribunal constitucional 34 VECES, ya se ha declarado constitucional y acorde a nuestra máxima norma, y mi obligación como juez o jueza es seguir la doctrina constitucional. Las leyes las hace el poder Legislativo, y el Judicial las aplica. Y usted que tanto habló de la injerencia de unos poderes en otros y de la necesidad de la estricta separación de estos, totalmente de acuerdo, debería de aplicarlo en este caso también. Al igual que conocer y aplicar las legislaciones internacionales a las que España se ha adherido. Véase el Convenio de Estambul del Consejo de Europa, al que España se adhiere en el 2014. Y la Convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), de Naciones Unidas. Que muy al contrario de sus afirmaciones, nos conmina a ampliar nuestra legislación en torno a la violencia sobre la mujer. Léaselas y comprobará, como se afirma que la mujer sigue siendo objeto de importantes discriminaciones. Aunque a muchas su situación privilegiada les impida verlas. Aunque muchas a pesar de sufrirlas, no sean conscientes de ello.

Por mi compromiso con la sororidad, no voy a seguir Sra. Alaya, pero abra los ojos, porque es necesario para todas, y recuerde, cuando la valoraron como el escaparate de la moda de este país.

Es necesario que el Poder Judicial, también abra los ojos. Y deje de impartir cursos para eliminar el pensamiento machista, no se equivoquen, la sociedad ya está mucho más allá. No les pide que no sean machistas, les pide que juzguen con perspectiva de género. Porque tratar a los desiguales como iguales, siempre ha sido una de las mayores injusticias que se puede cometer.

Reconozco que en aquel momento no contesté, sola, y cobarde, o sumisa como me han enseñado, contuve la rabia en mis contundentes pasos hacia la salida.

¿Y ahora qué? ¿A cuál de las abejas reinas, incapaces de montar una colmena que nos ampare a todas recurro ahora? ¿Quien contesta a esta clara ofensa a las víctimas de violencia contra la mujer?  A esta clara vulneración de los derechos de todas las mujeres. Aquí estamos las feministas. ¿Dónde? Dispersas por las redes sociales, en miles de pequeños reinos de taifas de latifundios enanos de grupúsculos inofensivos en sí mismos. E incapaces de organizar una sola colmena. Encontrándonos las diferencias con un simple vistazo, e ignorando el objetivo y lo que nos une. ¿Se imaginan ustedes a Martin Luther King, separando a los negros, por su cantidad de sangre blanca, su nivel económico o estatus social, el partido al que votaban o la religión que profesaban? Pues eso, exactamente eso, es lo que hacemos las feministas. Y yo me pregunto si los grupos de hombres que se unen en las redes para desprestigiarnos, y someternos, sabrán a qué partido votan cada uno o si son del Madrid o del Barsa. Estoy segura, de que no. Sus filas están bien cerradas y alineadas, ellos tiene un único objetivo, que las mujeres nunca accedan a la posición que ellos tienen y han tenido siempre. Que no se les revuelvan y dejen de someterse. Que sigan trabajando en todos las labores gratuitas que tiene nuestra sociedad, sin salario, sin altas en la seguridad social que les aseguren una posición de dignidad de independencia, una jubilación justa. Que solamente pasen a sus filas aquellas que se pliegan a los deseos de ellos, de los que gobiernan en los partidos, en los sindicatos, en las empresas, en los hogares.

Aquí estamos las feministas, Juntas y Fuertes, Feministas Siempre. Dispersas y con miles de abejas reinas.

Haciendo ruido con los cacharros y dando un poco de guerra, para que nos arrojen las migajas que nos callen temporalmente. Las migajas de nuestra principal reivindicación. "Dejen de matar mujeres"